Iniciación

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XXVIII

Cuán dichoso sería, me dije, si pudiera caminar ahora hacia las orillas del ancho mar, arrastrado desde los lechos de la muerte, y dejarme reposar acunado por las aguas, hasta que los reyes y las reinas de los tritones y las sirenas, acompañados por un cortejo de ballenas y ataviados con sus galas de algas y corales, vinieran con grandes cuernos y bellos cantos para llenarme el cuerpo de sal y hacerme enterrar en lo más profundo del océano, bajo la música imperturbable de lo desconocido.

4 comentarios:

  1. Me tienes muy perdida con todo esto, pero completamente enganchada.

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    1. Me alegro de que así sea, y espero que sea así en lo sucesivo. Imagínate cómo estará Lucía.

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  2. ¿Sabes qué imagen me ha venido velozmente a la cabeza?

    Una de David Friedrich. Fijísimo que la conoces.

    http://ukey.files.wordpress.com/2007/04/viajero-frente-al-mar-de-niebla.jpg

    Cada mente es un mundo maravillo, a que sí.

    Un saludo, bonito blog.

    J.

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    1. Es curioso, porque por aquí hay un lector que lleva la misma imagen. Me gusta mucho.

      Cada mente es un mundo maravilloso, lo costoso es tender puentes.

      Un saludo, J., y gracias.

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